Martes, 28 de Marzo de 2017

Diálogos de perra a gato

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

Mira Giles vamos a tener un diálogo de perra con pedigree a gato más corriente que común.

No sé quién te crees, pero no puedes andar por la vida diciendo esas pendejadas.

Bueno, sí creo que las digas, lo malo es que eres dirigente de un partido político y no conductor de Televisa, bueno a estas alturas de la vida da lo mismo, un líder partidista es igual que un conductor de televisión.

Ahora las actrices llegan a primeras damas como La gaviota o Anahí.

¡Guau! ¡Guau!

Pensé que ya había superado las tonterías de Andrea Legarreta, pero ayer que leí y escuché tus declaraciones no supe si llorar, reír o desmayarme.

Para quienes no supieron lo que dijo este gato al que no me atrevo a morder porque seguro me pega algo, aquí les dejo parte de lo que mencionó.

Declaraciones de Giles

“El factor Morena no atiende a circunstancias locales, creo que atiende a un factor a nivel nacional y el PAN está haciendo todo lo posible como institución para mantenerse como primera fuerza política en el estado”.

Declaraciones de la Legarreta

“El que suba el dólar no afecta a los mexicanos, y sube por culpa de las economías de otros países que están mal, no es por culpa de nuestro gobierno”.

***

Dejen les cuento una anécdota chistosa del tal Giles.

Hace un año mis amas me llevaron al cine en Angelópolis. Por supuesto, yo iba en mi bolso transportador de mascotas nice, aquellos bolsos que inmortalizara Legalmente Rubia.

Para acabarla de fregar, Giles entró a ver la misma película que nosotras.

Lo sé, somos malas y a él y a su compañerito le llovieron palomitas, croquetas y hasta el vaso de refresco.

Una damita siempre se comporta, pero cuando vemos semejantes gatos nos da por atacarlos hasta destriparlos.

Gracias a mi Dios perruno, la película estuvo tan buena que nos olvidamos del gato de Giles.

¡Guau! ¡Guau!

Cuando íbamos de salida, luego de pagar el boleto, subirnos al Ferrari y arrancar.

Por supuesto, yo iba guardada en mi bolso transportador, ya estaba muy cansada.

Pero una de mis amas empezó a pitar, pues enfrente de nosotros había un muchacho medio “lento” que se quedó lejos de la máquina para meter su boleto y se levantara la pluma.

El pobre por más que se estiraba no alcanzaba y exclamamos:

“Quién es tan tonto para quedarse muy lejos de la máquina, de plano se necesita ser muuuuy tonto”.

Y justo en ese momento, como un destello de Dios, el alumbrado iluminó al muchacho que estaba en el carro.

Se bajó.

No dábamos crédito, estábamos anonadadas.

Era Jesús Giles. Síiiii como milagro de Dios, Giles era el muchacho tonto que se estacionó lejos de la maquinita y que tuvo que bajarse del carro para meter su boleto.

Por supuesto ladré de felicidad y las tres le empezamos a gritar:

“¡Looseeeeeeeeeeeeeeeeeer!”

“¡Babooooooooso!”

“¡Ni para eso eres bueno!”

“¡Ni eso sabes hacer!”

Jajajaja, somos muy malas.

El pobre sintió miedo, se cohibió y salió corriendo.

 

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