Jueves, 23 de Marzo de 2017

Moreno Valle, el consentido de los priistas

Por Selene Rios Andraca / /

Ya sé, ya sé que no he escrito en dos semanas y ya sé que soy una irresponsable sin remedio y que por mucho que prometa a principios de año comportarme como Dios manda, nomás no lo consigo, pero les juro por mi ombligo que estas dos semanas se me atravesó Puerto Vallarta y la rapadera, y del puro shock no me pude sentar en mi escritorio para escribir esta gustada columna.

Yo no sé qué me dejó más impactada: mi rapada o las disculpas del presidente Enrique Peña Nieto.Oh mi Dios. Desde José López Portillo, los mexicanos no habíamos escuchado a un presidente en funciones pedirnos perdón. Aww —casi me da ternura la escena, pero nel, ya una vez le entregué mi corazón a un político y todos sabemos cómo terminó esa historia—. He escuchado unas 15 veces el lacrimoso discurso de Peña Nieto que en carne propia sintió la indignación de los mexicanos y por poco, corro a abrazarlo, hasta que volví a escucharlo y me percaté que el presidente pidió perdón por un “error” de “percepción”, pidió perdón por hacer cosas buenas que parecían malas y no pidió perdón por dejarse apapachar por sus constructores favoritos con un regalito residencial de 7 millones de dólares, papá.

Las disculpas del presidente además de tardías son insustanciales. Peña Nieto en ningún momento se dispensó por actos de corrupción, por sobornos, por haber beneficiado a Grupo Higa y sus filiales con contratos millonarios desde el gobierno del Estado de México y desde la Presidencia de la República y menos por haber aceptado una residencia en Lomas de Chapultepec con un costo de 80 millones pesos.

Las disculpas no vinieron acompañadas de sanciones contra los funcionarios involucrados en la transacción de obras-residencia ni hay un ejemplo contundente de que la corrupción será castigada. Por muchas reformas, leyes y fiscalías que se creen, todo vale un carajo si la impunidad es la bandera más respetada en este país.  

Lo rescatable del show fue que el presidente le dio la razón a la investigación periodística de Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán,y que reconoció la indignación de los mexicanos por su jacalito de 7 millones de dólares. Sin embargo, esos reconocimientos, al final, se reducen a simples palabras.

Los priistas en lugar de escandalizarse y rebelarse, como lo hicieron estúpidamente con la iniciativa para el matrimonio igualitario, salieron a aplaudirle a su patrón.  Que hizo muy bien, que cuánta madurez política, que cuánta humildad, que cuánta congruencia. —Claro pero con lo del matrimonio igualitario pusieron el grito en el cielo, le echaron la culpa de la derrota electoral y hasta le rechazaron su iniciativa en el Senado—.

Pero bueno, así son los priistas. Unos loquillos.

Los priistas poblanos son los principales responsables de que Rafael Moreno Valle sea un gobernador malcriado.

Desde que arrancó el sexenio, Moreno Valle ha corrido sus días de mandatario sin que nadie se le interponga, sin que nadie le reclame ni con el pétalo de una rosa desde el Congreso o desde alguna dirigencia partidista.

En la elección pasada, algunos miembros del tricolor —Blanca Alcalá, Jorge Estefan Chidiac, Alejandro Armenta— quisieron ponerse rudos y aventarle al gobernador todas las piedras sexenales posibles para mermar, aunque fuera un poco, la ventaja de Tony Gali. Todo fue en vano.

La rabia que vomitaron en aquellos días nada lejanos fue intensa, iracunda —Algunos tuiteros hasta me echaron en cara que me sumara al discurso tricolor—. Incluso, el periodista Rodolfo Ruiz escribió que era necesaria la permanencia de Jorge Estefan Chidiac porque era el único dirigente crítico que había tenido el partidazo y hasta dijo que aquellos que pedían su cabeza —los de siempre: Cambio, Enrique Doger, Iván Galindo—  eran enviados de Moreno Valle, el principal interesado en callar la voz del oaxaqueño. Uy no qué miedo con Jorge Estefan... qué miedo le debe tener Moreno Valle al líder del PRI, no sea que voten en contra de su cuenta pública... ah no, eso ya pasó y el PRI votó a favor sin chistar. 

 

La leyenda de Jorge Estefan como El Único Gran Líder Crítico del PRI se derrumbó 60 días después de la elección. Su rabia, su antimorenovallismo y su enojo contra los excesos de este gobierno caducaron con el final del proceso electoral.

Hace unas horas, los diputados morenovallistas y los priistas aprobaron la cuenta pública 2015 del gobierno del estado. Sí, la aprobaron con todo y las obras faraónicas, los PPS, la deuda de más de 70 millones de pesos (según las ardillas bien informadas de Armenta), las fotomultas y bla, bla, bla. 

Cuando le preguntaron a la coordinadora de la bancada del PRI en el Congreso, Silvia Tanús, si habían aprobado la cuenta pública de Moreno Valle, la legisladora dijo que ni ella ni ningún priista iban a hacer alguna declaración sobre su voto a favor de la cuenta pública del mandatario.

Eso chingá.

Aplausos.

La cuenta pública del gobernador fue aprobada en menos de dos minutos. En menos de 120 segundos. Nada se movió en el Pleno del Congreso. Ni una uña. Ni una pelusa. La cuenta llegó, vio y venció.

Sobre la promoción de Moreno Valle en todo el país, ni Armenta ni Chidiac ni Alcalá ni nadie se ha quejado. Ninguno ha salido a criticarlo ni a reclamar nada.

La oposición al PRI le duró dos meses nada más. 

Hoy otra vez, los priistas son el hazmerreír que han sido todo el sexenio.

Miau.

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